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Oh Querido Dios,

hoy sentí el poderío de mi enojo.

Sigo estando aprisionado por sentimientos violentos y hostiles

hacia la gente que no ha hecho lo que me ha prometido, y,

en mi mente, sigo creando discursos airados y reproches vengativos.

Aunque sigo tratando de dirigirme hacia ti,

no encuentro ninguna forma de salir de estos sentimientos.

Constantemente me encuentro en el centro de mi ira

y no puedo hacer otra cosa que presentarte mi furia.

Tomé conciencia de cómo mi ira reveló el grado hasta el cual

todavía pertenezco a este mundo

y a sus promesas y recompensas.

Señor Jesús, hoy quiero que selles mi vida personal con todas mis pertenencias. Sello mi salvación con tu preciosa sangre, sello mis sentimientos, para que todos mis afectos sean cubiertos. Sello con tu sangre mis inquietudes para estar seguro de alcanzar la respuesta a mis necesidades. Sello mi corazón para que no entre ningún espíritu de rencor, amargura, tristeza o miedo.

Yo sello con tu Sangre mi voluntad para que esté presta siempre a hacer el bien, sello mi mente para que entren solo pensamientos que me permitan alcanzar el gozo, la paz y así cambiar mi manera de vivir. Sello con tu Sangre, Señor, mi cuerpo para que reciba la salud, sea protegido del pecado y de las enfermedades, adulterios y accidentes.

Sello mi pasado para que toda herida que aún me haga daño sea sanada con tu Sangre bendita. Sello mi presente para que todas mis actividades sean cubiertas con tu Sangre protectora. Sello mi futuro para que mis planes, proyectos sean preservados de todo ataque y toda influencia del maligno. Sello mi familia, mis seres queridos, mis amistades...para que sean protegidos.

Oración de Henri Nouwen que nos habla acerca de la inmutabilidad de Dios.

Querido Señor,

hoy pensé en las palabras de Vincent van Gogh:

"Es verdad que existe el flujo y el reflujo pero el mar sigue siendo el mar."

Tú eres el mar.

Aunque experimente muchos altibajos en mis emociones y, a menudo,

sienta grandes desplazamientos y cambios en mi vida interna,

Tú sigues siendo el mismo.

Querido Dios:

Estoy lleno de anhelos,

llenos de deseos,

lleno de expectativas.

Algunos se realizarán; muchos no, pero en

medio de todas mis satisfaciones y decepciones,

confío en ti.

Sé que nunca me dejarás solo

y que cumplirás tus promesas divinas.

Querido Señor,

hoy pensé en las palabras de Vincent van Gogh:

"Es verdad que existe el flujo y el reflujo pero el mar sigue siendo el mar."

Tú eres el mar.

Aunque experimente muchos altibajos en mis emociones y, a menudo,

sienta grandes desplazamientos y cambios en mi vida interna,

Tú sigues siendo el mismo.

Tu mismidad no es la de una roca,

sino la de un amante fiel.

Señor mío, Jesucristo,

Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío,

por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido;

propongo firmemente nunca más pecar,

apartarme de todas las ocasiones de ofenderos,

confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.

Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos,

en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita,

que los perdonareis, por los méritos de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio,

hasta el fin de mi vida.

Amén.

Algo nuevo, Señor, está naciendo en mí.

Me siento diferente y vivo una aventura nueva.

Siento que la vida brota en mí como un manantial

y una fuerza nueva me corre por las venas.

Aquí estoy, Señor, lleno de vida, de entusiasmo.

Aquí estoy, Señor, con ganas de superarme.

Padre nuestro que estás en los santos y en los justos, que estás cerca de los que tienen el corazón atribulado, de los humildes que nos haces tus hijos y nos permites, como regalo tuyo, al reconocernos como hermanos llamarte Abba. Que tu nombre sea conocido como santo por todos los hombres y mujeres, que en cualquier lugar de la tierra tu nombre sea pronunciado con respeto,  veneración y temamos ofenderte.

Venga tu Reino, que se manifieste a todos, que todos podamos conocerte y que nos habites de tal forma que no necesitemos ser enseñados por persona alguna sino por Ti.

Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. Que vivamos unidas a Ti y gocemos de Ti sin que los errores oscurezcan la sabiduría que de Ti procede, ni miseria alguna ni adversidad ninguna turbe nuestra bienaventuranza, la paz.

Que guardemos tus mandamientos, que aprendamos a orar por nuestros enemigos para que se conviertan a Ti,

que todo nuestro ser se complazca en hacer tu voluntad junto con la iglesia en tu Hijo Jesús.

El pan nuestro de cada día dánosle mientras vivimos, el pan que es sustento de la vida, el pan de la Eucaristía y el pan de tu Palabra.

Como Tú nos perdonas las ofensas nosotras queremos perdonar a los que nos ofenden, nos pidan o no perdón.

No te pedimos no ser tentadas sino que en la tentación no sucumbamos. Líbranos del mal, del que no tenemos y en el que nos vemos hundidas. Danos sabiduría para alejarnos de lo que nos lleva al mal y de amar lo que nos acerca a Ti.

Amén.

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